Sobre la traducción
Para la traducción no se necesitan únicamente conocimientos del idioma, sino también profundos conocimientos del tema en cuestión, aptitudes para traducir, experiencias y un alto nivel de inteligencia profesional. La traducción no consiste en la transposición de palabras, tarea fácil para cualquiera con la ayuda de un diccionario convencional o digital, sino en transmitir la idea, el mensaje del texto, y hacerlo en el estilo que exija el texto original. Por lo tanto, es tarea y responsabilidad del traductor ponderar la expresión y/o estructura lingüística a emplear en un contexto determinado. Además, debe conocer los requisitos formales del idioma al que se traduce. Un traductor experimentado y concienzudo sabrá qué literatura profesional utilizar, consultará con colegas y los especialistas del tema e incluso con el propio cliente.
Nuestra agencia emplea traductores y correctores nativos con largos años de experiencia, licenciados en universidades húngaras y extranjeras. Su trabajo se caracteriza por la precisa transmisión de las informaciones, el esmero estilístico y la observancia de los plazos de entrega.
No es suficiente que la traducción sea gramaticalmente correcta. Éste es tan sólo el requisito mínimo que debe cumplir un traductor. Si la traducción suena extraña y poco idiomática, o es difícil de comprender, el contenido del texto original puede sufrir grandes distorsiones, por lo que el producto acabado no será una traducción, sino una distorsión. Usted podrá apreciar los daños y molestias que puede ocasionar un trabajo de tal calidad. Por ello, merece la pena actuar con prudencia a la hora de elegir una agencia de traducciones que asuma responsabilidad contractual por la calidad del trabajo realizado y disponga de un seguro de responsabilidad profesional.

