TRADUCCIÓN


¿Qué es lo que se necesita para una buena traducción?

Una persona que hable el respectivo idioma extranjero y quizás un diccionario.

Este acierto naturalmente es verdad solo a medias, pero no se puede esperar una traducción profesional de calidad, de una persona que solamente haya pasado varios años, en un país donde se habla dicho idioma.

¿Por qué?

Porque para una buena traducción, no se necesita unicamente conocimientos del idioma, sino también profundos conocimientos del respectivo tema, aptitudes para traducir, experiencias y una gran capacidad profesional. Puesto que al traducir un texto no se traducen simplemente las palabras al idioma de destino, esto lo podría hacer cualquier persona con la ayuda de un diccionario convencional o un diccionario electrónico, sin que haya que transmitir la idea, el mensaje del texto, y hacerlo además con un estilo que exige el texto original. Por lo tanto, es tarea y responsabilidad del traductor decidir sobre la expresión y/o estructura lingüística a emplear en un entorno idiomático determinado. Además, debe estar consciente también de los requisitos formales del idioma de destino de la traducción. Un traductor experimentado y concienzudo sabrá qué literatura profesional utilizar, consultará con colegas, con especialistas del tema e incluso con el propio cliente

¿Podría Usted cambiar una bombilla?

Claro que sí, respondería. Entonces seguramente se encargaría de retirar los viejos cables eléctricos en mi casa, ¿verdad? ¿Que no? Ya entiendo: usted no es electricista. Pero si es así, ¿por qué piensan tantos que cada persona que hable una lengua extranjera debe ser capaz de traducir cartas y contratos comerciales?

Si es evidente que el albañil construye casas, el peluquero corta cabellos, el profesor de idioma enseña lenguas extranjeras, para abaratar costes, no debemos encargar la traducción de importantes contratos o cartas de negocios a nuestro pariente que en ese momento está haciendo un curso de idiomas para principiantes, ni a nuestro hijo, estudiante del colegio (liceo).

La traducción es también una profesión y si Usted quisiera aparecer ante sus socios de negocios como un hombre de negocios serio, fiable y esperanzador, habrá de ser cauto al buscar un traductor o un intérprete. ¡Qué increíble fracaso cuando – tras unos minuciosos y concienzudos preparativos de varios meses, el potencial socio de negocios desiste del mismo, considerándonos poco serios, debido a unos ridículos errores del texto escrito o de sus partes sin sentido, o bien cuando el intérprete mal preparado le perjudica su buena reputación, siendo incapaz de transmitir al idioma de destino sus correctas y matizadas ideas!

La decisión es de Usted: emplee traductores profesionales, experimentados y muy bien preparados que no están haciendo un trabajo en dumping. Para el buen trabajo indudablemente se necesita tiempo y el buen trabajo tiene su precio. Una traducción puede consistir solamente de algunas páginas, por ejemplo un texto científico, pero podrá requerir el día completo de un traductor.

Nuestra Agencia emplea traductores y correctores de muchos años de experiencia que han cursado sus estudios en universidades húngaras y extranjeras. Su trabajo se caracteriza por una precisa transmisión de las informaciones, por un estilo de calidad y por el respeto a los plazos de entrega.

¡No es suficiente entregar una traducción gramaticalmente correcta, es tan solo la exigencia mínima que debe cumplir un traductor! Si la traducción suena rara, extranjera en el idioma de destino, o no se la pueda percibir fácilmente, es decir “huele demasiado a traducción”, podrá perjudicarse gravemente el mensaje del texto original, por lo que la traducción no será traducción, sino tergiversación. Usted mismo podrá darse cuenta de los perjuicios materiales y disgustos que puede causar un trabajo de este tipo, por lo tanto merece la pena ser cauteloso y elegir una agencia de traducción que asuma una responsabilidad contractual por la calidad de sus traducciones.